El pasado jueves 10 de mayo saltaba la polémica en Madrid. El tenista madrileño Fernando Verdasco derrotaba en tres sets a Rafa Nadal, número dos del ranking ATP, pero esa no era la polémica. El manacorense declaraba furioso en la rueda de prensa posterior al partido: «Si las cosas siguen así, será un torneo menos en mi calendario. No pienso asumir riesgos. Me voy con la cadera cargada de modificar todo el tiempo los movimientos. Hay dos opciones: o se cambia o no vengo. No es una rabieta, es una desgracia para mí». Tan sólo un día después, el actual número uno del tenis mundial, Novak Djokovic, caía eliminado en cuartos de final ante su compatriota Janko Tipsarevic. Tras el partido, el tenista serbio comentaba: «Pueden hacer lo que les de la gana. Yo no estaré aquí el año que viene si esta tierra sigue aquí». A pesar de estas dos declaraciones, ambos tenistas no dudaron en elogiar el gran partido que había realizado sus rivales y dejaron claro que la pista no podía servir como excusa, simplemente que no compartían la decisión que se había tomado desde los altos cargos de la ATP. Ante esto, Djokovic declaraba: «Si querían probar han fallado. No sé qué pasará en el futuro, solo espero que la ATP considere lo que sentimos y queremos hacer, porque si la ATP tiene alguna intención de proteger a los jugadores y que los apoye no habrá forma de que Madrid mantenga la pista azul».
Ante estas declaraciones, muchos medios nacionales criticaron la actitud de ambos tenistas, en especial la de Nadal, al considerar que trataban así de excusarse. La web del diario MARCA llegaba incluso a destacar como "La frase del día" las palabras en las que Nadal amenazaba con no volver en futuras ediciones.
Apenas unos días más tarde, estos dos jugadores, Rafa Nadal y Novak Djokovic, se enfrentaban en la final del Masters 1000 de Roma demostrando que a pesar de sus derrotas en Madrid siguen siendo los dos mejores tenistas del mundo en la actualidad. ¿Qué ha podido cambiar de una semana para otra para que ambos mejoren tanto sus resultados? Quizás los tenistas tuviesen razón cuando aludían al color de la tierra del Open de Madrid como factor de importancia en sus derrotas. Quizás los medios deberían haber sido más cautos a la hora de criticar a estos profesionales por sus palabras y haber tratado de entender sus posturas. Al fin y al cabo, son ellos los que estaban en la pista y los que mejor conocen sus diferentes sensaciones. Parece ser, después de todo, que Rafa y Novak llevaban razon. Parece ser que el color sí que importa.
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